• Un caso de tantos. – PARTE 1

Alejandra era una joven estudiante de Administración de empresas. Cuando terminó su carrera, inmediatamente consiguió trabajo en lo que ella creyó era “una gran empresa”. En su afán por demostrar lo eficiente, inteligente y dispuesta que era, aceptó condiciones laborales inadecuadas. Tenía hora de entrada, más no de salida; vivía estresada porque su jefa asumió un liderazgo autoritario y poco claro que le generaba estrés y ansiedad, al no tener claras sus funciones; tenía constantemente exceso de carga de trabajo, no importaba lo mucho que ella se esforzara, lo cumplida, puntual y esmerada que fuera, su jefa jamás tenía una palabra amable o motivante para ella. Con el tiempo, su trabajo de ensueño se convirtió en una pesadilla.

Comenzó a experimentar problemas para conciliar el sueño; nerviosismo, irritabilidad y constantemente se sentía triste y desganada. Incluso, en muchas ocasiones, habría preferido quedarse en casa que acudir al trabajo.  Su cuerpo un día comenzó a manifestar aquello que a nivel emocional guardaba y los problemas gastrointestinales (colitis nerviosa y migrañas tensionales) comenzaron a llegar. Un día, una pequeña glándula en forma de mariposa y que se encuentra alojada en la parte baja del cuello (su tiroides), dejó de funcionar de manera normal y le sobrevino una descompensación.

Lamentablemente para Alejandra, en su empresa no existía la cultura del adecuado clima organizacional, mucho menos pudo beneficiarse de las bondades de la implementación de la NOM035. Alejandra, podrías ser tú, tu hermana, tu hermano o alguno de tus trabajadores y es apenas el reflejo de muchas mujeres y hombres trabajadores mexicanos que sucumbieron ante el síndrome de burnout. De acuerdo con datos del IMSS, México supera a EEUU y a China como los países con mayor nivel de estrés entre su fuerza laboral, con un deshonroso 75% de trabajadores en esa situación. Todos ellos han visto cómo sus vidas se han trastornado como consecuencia del estrés laboral y, por supuesto, ello tiene una repercusión importante en la productividad  de tu empresa  y, por tanto del país, revertirlo en un poderoso ganar-ganar, es posible con compromiso y la implementación de la NOM 035 es una herramienta legalmente obligatoria y de amplio espectro.

¿Qué se ha hecho a nivel normativo para atacar este problema?

Desde 1970, año en que fue promulgada la Ley Federal del Trabajo, no se había advertido un periodo reformador tan prolífero como el que estamos presenciando.

De acuerdo con datos de la autora María Aurora Lacavex Bermúdez, la citada ley ha tenido al menos 23 reformas, lo cual ha derivado en un cambio importante en este ordenamiento jurídico.  Sin embargo, no es sino hasta recién entrada la administración pasada, que los cambios en asignaturas, por décadas pendientes, se han convertido en una constante, probablemente derivado del cariz social con el que los últimos dos gobiernos se identifican.

No obstante, más allá de  los cambios en la normativa que, en casi 50 años poco  abonaron realmente a mejorar las condiciones laborales, más allá de lo sustantivo y de los derechos que son inherentes al trabajador; en los últimos  7 años, el sistema jurídico mexicano ha vivido un cambio sin precedentes en materia de reformas en materia laboral, que a la larga, también tienen un impacto positivo en la empresa.

Uno de esos afortunados cambios vio la luz en octubre de 2018, cuando se emite la Norma Oficial Mexicana 035 (NOM-035-STPS-2018, Factores de Riesgo Psicosocial en el Trabajo, Identificación, Análisis y Prevención). Esta norma modificó por completo el escenario normativo, pero también el empresarial, ya que la intención de esta norma va más allá de reglamentar las relaciones laborales, desde un nivel de cumplimiento netamente normativo, sino también, es un genuino punto de partida para que los trabajadores y los empleadores puedan generar sinergias y dinámicas apropiadas y saludables que contribuyan a mejorar el clima organizacional, aumenten el sentido de pertenencia de los empleados a su organización y todo ello se erija como un catalizador para detonar la productividad empresarial.

La NOM 035, surge en México en 2018, pero sin duda, su clamor, encuentra eco mucho tiempo atrás de que los gobiernos mexicanos oyeran esa arenga.  Aunque a nivel internacional, existen diversos antecedentes de gran peso, en esta ocasión quiero referirme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Concretamente el artículo 23 de dicha declaración, el cual establece lo siguiente:

“Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo”.

“Toda persona tiene derecho sin discriminación alguna a igual salario por trabajo igual”.

“Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social”.

Como se enlaza esto con la NOM 035, lo vemos en la siguiente entrega…

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